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Dr. José Francisco Ávila de Tomás @joseavil

Gratuidad en Internet. ¿Hay algo gratis en la red?

Gratuidad en Internet

Esta entrada pertenece a la serie “Seguridad, privacidad, gratuidad y derechos de reproducción en Internet.”. Puedes ver el resto aquí.

Internet ha introducido dos variables en nuestra vida cotidiana: la inmediatez y la gratuidad. Por un lado, la posibilidad de acceso a la información inmediata hace que en nuestra vida cotidiana usemos esta herramienta en situaciones que antes no era imprescindible. Por ejemplo, en una conversación cotidiana, ¿quién no ha sacado su teléfono para buscar un dato concreto que sale en una conversación entre amigos y que en ese momento nadie recuerda?

¿Qué pasaba antes de esta posibilidad de acceso inmediato y universal? Pues que estábamos un rato pensando y si nadie se acordaba se pasaba a otro tema de conversación quedando pendiente ese datos que se relegaba para más tarde. Actualmente sentimos esa necesidad de conocer de manera inmediata el resultado e incluso hay veces que se genera una “verdadera competición” para ver quién es que obtiene la información de forma más rápida. Además, en el caso de no hacerlo, se genera una tensión entre los contertulios bastante interesante.

La otra variable a analizar es la gratuidad. Nos hemos acostumbrado al “todo gratis” ya sea de forma legal (servicios a cambio de nada) o ilegal, a través de descargas de archivos protegidos con derechos de autor sin pagar por ellos.

Pero incluso los contenidos descargables legalmente gratis… ¿son realmente gratuitos? ¿Hay algo gratis en la red?

Si nos paramos a pensar en la cantidad de programas y plataformas que utilizamos en nuestra vida diaria sin un pago de dinero directo por ellas, la lista es grande. No pagamos por el uso de Twitter, ni de Facebook, ni de GooglePlus, ni para buscar en Google, ni por acortar URL en los múltiples acortadores, ni por servicios de mensajería o de correo electrónico. Tenemos de forma gratuita espacio en la nube suficiente en numerosas plataformas para que un usuario medio no tenga que contratar espacio adicional. Ninguna de las maravillas de la innovación que Google va poniendo en nuestros escritorios nos cuesta dinero.

En nuestros móviles tenemos sistemas de mensajería gratuito (¿cuántos sms hemos ahorrado estas navidades en favor de mensajes en redes sociales o “whatsapps”?), voz sobre IP gratuita e incluso videoconferencias.

Podemos convertir archivos online de forma gratuita, publicar y compartir archivos de casi cualquier extensión teniendo organizados el audio, el vídeo, las imágenes, los textos y los libros…

Mi amigo Joaquin Herrero (@joakinen) dice muy acertadamente en sus cursos sobre redes sociales:

“En todo servicio que no se paga no podemos decir que somos clientes, ya que realmente somos la mercancía que se vende”.

Y es cierto. Se venden nuestros datos, nuestros gustos, nuestras tendencias, nuestros deseos y nuestros miedos. Se venden nuestras aficiones. Vendemos, sin quererlo, a nuestros amigos a través de máquinas que nos piden más y más (“señala a quién crees que le puede gustar”, “envía esto o lo otro a tus mejores amigos”…). Y mientras tanto, los robots haciendo minería de datos y elaborando tendencias y concluyendo que a las mujeres solteras de un cierto intervalo de edad de una región determinada les gusta determinada marca de chocolate… y lo bueno ( o lo malo) es que con una muestra de millones de individuos se pueden llegar a cruzar miles de variables y llegar a sacar conclusiones muy cercanas a la realidad.

Me resulta curioso ver que en los márgenes de publicidad de cualquiera de estos servicios cada vez se afina más con mis gustos y preferencias tanto en ocio, tipos de viajes, lectura, música y ropa… ¿no será que estoy haciendo públicos y transparentes mis gustos a estas empresas?

Posiblemente no se trata de malos o buenos, posiblemente es que nadie nos ha explicado lo suficiente cómo funciona el nuevo concepto de mercado. La publicidad dirigida tiene también sus ventajas para el consumidor, ya que en un mundo donde el número de servicios u objetos que se pueden vender y comprar es tan elevado, personalmente puedo agradecer que me ofrezcan información específica a mi perfil de consumidor… pero ¿alguien nos explicó previamente las reglas de este juego?

Actualmente uno de los servicios gratuitos a los que podemos acceder los sanitarios es a la formación a través de MOOCS. La docencia de forma desinteresada ha formado parte de la tradición formativa de los sanitarios. Una de nuestras funciones, integrada junto a la labor asistencial, investigadora y formativa, es la transmisión de nuestros conocimientos a las generaciones siguientes. Esto lo hacemos de forma directa a través de las rotaciones o de forma indirecta con la transmisión de los resultados de nuestras investigaciones, metaanálisis, guías de práctica clínica, sesiones docentes…

¿Por qué las universidades están optando por liberar sus contenidos? Nada se hace de forma gratuita ya que se obtienen beneficios de esta forma de actuar. He aquí los más evidentes:

  • Aparecer en plataformas docentes y en redes sociales supone una publicidad para la institución docente.
  • Difundir sus contenidos de forma gratuita es la forma de compartir, una de las acciones de más valor dentro del contexto de la web 2.0. El hecho que una institución comparta, da valor a la propia institución.
  • La distribución de los contenidos docentes a través de formatos digitales, en plataformas ágiles y completas y poder ser reproducidos en terminales portátiles da una visión de innovación, juventud y actualidad. Estas características deben ser fundamentales cuando las instituciones trabajan para universitarios jóvenes.
  • La distribución geográfica sin fronteras de los contenidos docentes impartidos por profesionales de gran prestigio, dan una protección internacional a la institución que los elabora y distribuye.
  • El participar como docente en estas actividades y a través de plataformas de distribución internacional ofrece un escaparate interesante al propio docente.
  • Normalmente los materiales de distribución gratuita son ediciones de contenidos de años previos. Es cierto que en la mayoría de las ocasiones que haya pasado un año o dos desde la elaboración de los contenidos hasta su posibilidad de acceso de forma gratuita no actúa en detrimento de la calidad de los contenidos.
  • Aunque las ediciones puedan ser años previos, posiblemente sea la única posibilidad que tengamos algunos de asistir a clases magistrales impartidas por profesores de grandísimo prestigio.
  • Las herramientas multimedia actuales hacen que incluso la diferencia de idioma a través de sistemas de traducción sea una limitación mejor (aunque aún han de mejorar ostensiblemente estos sistemas). Clases en alemán, checo o polaco ya no tienen por qué ser un límite.
  • Se pueden combinar contenidos de temas similares procedentes de universidades diferentes. De esta forma el acceso a gran cantidad de información en muy poco tiempo y procedente de fuentes de gran calidad es una realidad.
  • Y lo más importante para la universidad… la presencia y el posicionamiento digital aumentan la presencia, el posicionamiento y el prestigio real. (eso significa más alumnos, más ayudas y más dinero).

La siguiente entrega de la serie es “Derechos de reproducción de archivos en Internet”, que puedes ver aquí.

El autor de este artículo es miembro del Grupo de nuevas Tecnologías y Social Media de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria en cuyo blog se han tratado temas similares y ha sido autor o coautor de algunos artículos publicados en revistas científicas sobre este mismo tema. Con todos estos trabajos pudieran existir conflictos de interés por duplicidad o reiteración de contenidos.
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Fecha de última modificación del artículo: 06/10/2014
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