Artículos


Dr. Salva Maroto Martín @salvamaroto

Luces y sombras del almacenamiento en la nube en el entorno sanitario

Security concept - Locks on digital screen

Esta entrada pertenece a la serie “Servicios en la nube”. Puedes ver el resto aquí.

Hemos visto ya en qué consisten los servicios de almacenamiento en la nube, y algunas de sus posibilidades a la hora de realizar un uso personal o profesional de los mismos. Al desarrollar cualquier novedad en el mundo de las nuevas tecnologías, merece la pena pararse a reflexionar sobre las ventajas que nos va a aportar su utilización pero, sobre todo, sus inconvenientes y peligros de cara a estar precavidos y tomar medidas, y confiar en que con el tiempo se vayan solventando.

En cuanto a aspectos positivos, hay que empezar reincidiendo en que ganamos en accesibilidad, tanto por facilidad de uso, como por rapidez de acceso. Podremos entrar a nuestra información y trabajar sobre ella desde cualquier dispositivo que permita acceder a la nube, siempre y cuando tengamos conexión a internet. Cada día se están implementando más los dispositivos dotados de compatibilidad con los servicios mencionados, sobre todo con aquellos más populares y comerciales. Se amplían así las fronteras en cuanto al entorno laboral se refiere, sacándolo del único entorno de la oficina.

Al poder dotar de acceso a varios usuarios, mediante permisos o claves, estamos facilitando un medio más rápido y cómodo para compartir archivos. Lo que hasta ahora requería de un soporte físico de memoria, o de envíos por e-mail, queda ahora más simplificado al disponer de este espacio virtual donde dejar nuestra información y al que poder acceder cuándo y desde donde queramos.

Otro punto fuerte de estos sistemas, es poder desarrollar un modo de trabajo colaborativo, mucho más eficiente, al dotar de acceso simultáneo sobre un mismo documento a varios usuarios que compartan un interés común sobre el mismo. El trabajo en equipo toma otra dimensión, al no necesitar estar creando distintas versiones de un documento para ir enviándola a los miembros del equipo por correo. Podremos trabajar todos juntos sobre una versión definitiva del archivo, pudiendo realizar cambios y deshacerlos en tiempo real, con repercusión para todos los miembros del equipo. Veremos algunas herramientas más adelante que puedan facilitar estas funciones.

Los nuevos dispositivos electrónicos pueden montar ahora memorias físicas de menor tamaño, gracias a implementar cada vez mejores sistemas de conexión a internet, y dotarlos de software que permitan el acceso e interacción con los sistemas de almacenamiento que estamos tratando. Pensando en smartphones y tablets, cada vez son más los servicios que nos ofrecen algunos gigas extra de memoria gratuitos para realizar un backup de nuestro carrete fotográfico en la nube. Esto nos libera memoria de los dispositivos, y nos deja la información al acceso de cualquier otro dispositivo desde el que accedamos con nuestras claves. Aunque en el último tiempo, algunos casos de violación de la privacidad y pirateo de cuentas han dejado al descubierto imágenes privadas de gente pública, poniendo en entredicho la seguridad y fiabilidad de guardar nuestra vida privada en estos servidores, y haciéndonos reflexionar sobre los aspectos menos positivos de estos servicios.

En los últimos años ha crecido el número de casos de ciberdelincuencia, y hasta la fecha se considera que el año 2014 fue el que más ciberataques registró, si bien se piensa que esta tónica podría ir en aumento en 2015. Fue sonado el caso de hace un año en el que más de 100 fotografías privadas de actrices famosas fueron publicadas tras ser robadas desde iCloud (el sistema de almacenamiento que integra a todos los dispositivos de Apple, y que almacena fotos y videos de los dispositivos, entre otra información), aprovechando un error de seguridad. No solo la compañía de la manzana se ve perjudicada. Este verano, los usuarios de Android también veían comprometida su privacidad.

Y hace escasamente un mes una filtración de información referente a 40 millones de usuarios de Ashley Madison (una red de contactos extramatrimoniales) inquietó a más de uno, hasta el punto de provocar varios casos de extorsión en incluso el suicidio de uno de los afectados.

Volviendo a nuestro tema, las ventajas son muchas y muy buenas, y harán que sin duda vaya aumentando su implantación en los próximos años. Pero no todo son puntos a favor en cuanto a los sistemas de almacenamiento en la nube, y es importante que los conozcamos y nos adelantemos a ellos. Por ello remarcaremos a continuación algunas reflexiones.

Cuando subimos un archivo, este se virtualiza y dispersa en varios servidores simultáneos con diferente localización. En cierto modo perdemos el control sobre el mismo. ¿Y si se cae el sistema? ¿Y si cierra el servicio? ¿Qué pasa con nuestra información? Pasamos a depender del proveedor, y no nos queda otra que confiar en él, y basar también esa confianza en una serie de cláusulas de recuperación de nuestros datos llegados esos hipotéticos casos. Lo mismo que confiaremos en que no se vaya a hacer un uso indebido de nuestra información. Es importante leer bien el contrato que firmamos previamente, y fijarnos siempre en las condiciones que estamos aceptando. Cada compañía tendrá que ir ganándose la confianza de los usuarios si pretende ampliar su mercado.

Atendiendo a este punto, quizás sería conveniente tener una segunda copia de seguridad de nuestra información por si surgen problemas. ¿En otro sitio virtual? ¿En un medio físico? El miedo a la duda nos puede llevar a dar un paso atrás sobre las ventajas que hasta ahora habíamos ido viendo, pero al fin y al cabo, ese miedo también está presente al almacenar información en medios físicos, susceptibles de deteriorarse y dejar de funcionar.

Si estamos trabajando con documentos importantes, datos secretos de una compañía, ideas nuevas o proyectos, tesis, o en nuestro caso sanitario con datos médicos privados, nos pueden entrar dudas a la hora de confiar ciegamente la confidencialidad de los mismos a una empresa que no conocemos bien. ¿Qué derechos tenemos como usuarios? ¿Qué seguridad nos aporta cada servidor? Son preguntas importantes que nos tenemos que plantear antes de utilizar uno u otro servicio. Y también en el ámbito personal. ¿Qué tipo de material y contenido estamos dispuesto a compartir? ¿Qué uso hará esa compañía con él? Siendo Google una de las plataformas más populares y extendidas con su sistema de almacenamiento y procesamiento Google Drive, valga como ejemplo para reflexionar sobre la política de confidencialidad. Si nos paramos a leer antes de aceptar, nos explica que “al subir contenido a nuestros Servicios, concedes a Google una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas, comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido. Esta licencia seguirá vigente incluso cuando dejes de usar nuestros Servicios“. Esto deberá ser considerado  a la hora de decidir qué uso haremos de estos servicios, o decantarnos por uno u otro. La mejora en la seguridad de nuestra información va de la mano de una adecuada encriptación de la misma, y de leyes gubernamentales que refuercen la protección de datos llevada a cabo por las empresas.

En el ámbito sanitario, la sensibilidad de la información que tratamos y la especial legislación que regula su uso, puede dificultar su salto a la nube. Ya hay compañías que avanzan en este sentido.

Verizon ha dado un primer paso creando un servicio de almacenamiento específico para datos sanitarios que cumpliría con la normativa de privacidad en EEUU (la HIPAA). En nuestro sistema sanitario, cada vez son más utilizados los sistemas de almacenamiento de imágenes radiológicas, sustentados en cada comunidad por distintas compañías, y que permiten acceder a los estudios realizados desde cualquier ubicación que disponga de acceso. A medida que las políticas de protección de datos vayan siendo respetadas por las compañías, de seguro se dará mayor uso a estas tecnologías, dadas las ventajas y el ahorro que podría suponer.

En definitiva, la desconfianza y miedo a lo desconocido que nos pueden generar estas herramientas no deberían limitarnos su uso, sino estimularnos a conocer los límites y precauciones a tomar, y poder aprovechar todo el potencial que nos ofrecen.

La siguiente entrega de la serie es “Algunos sistemas de almacenamiento en la nube”, que puedes leer aquí.

Valoración 1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars
(Necesitas ser un usuario registrado)
Loading ... Loading ...
Fecha de última modificación del artículo: 26/11/2015
, , ,
Otros artículos del autor
Ir arriba

Este sitio web utiliza cookies analíticas de terceros. Si Vd. continúa navegando por el sitio web manifiesta consentir su instalación y uso. Para más información, pulse aquí
Aceptar